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Cómo el estrés puede afectar tu vida sexual

07/10/2018 -

Estamos inmersos en un mundo que avanza a mil kilómetros por hora, con poco tiempo para nosotros, pero muchas exigencias del ambiente. Queremos ser buenos en todo lo que hacemos y en todos nuestros roles, pero es esta ansiedad la que puede resultar en problemas en el dormitorio.

El problema con el estrés es que sus efectos pueden afectar tu físico, tu vida emocional y tus relaciones, aún más de los que crees. Pues aunque tus problemas no sean con tu cuerpo o con tu pareja, el estrés terminará provocando cambios negativos en ellos, afectando tu vida sexual.

1) El estrés contribuye en que tengas una imagen corporal negativa

Las hormonas que se producen a causa del estrés pueden generar un impacto en nuestro metabolismo. Si subimos de peso de esta forma, sin haber cambiado nuestros hábitos alimenticios, puede afectar nuestra autoestima y nuestro deseo de quitarnos la ropa. Para solucionar esto, lo ideal es que estés cómodo/a al interior de tu relación, y que tu aspecto físico no sea lo primordial. Tienes que estar cómodo/a con tu pareja y no estresada.

2) El estrés afecta a nuestra líbido

La hormona cortisol es producida por el estrés, y si bien nuestro cuerpo la necesita en dosis pequeñas, en niveles elevados puede reducir nuestras hormonas sexuales, lo que a su vez lleva a una reducción de la libido, en este sentido debemos cambiar los hábitos y costumbres para poder innovar un estado de relajación y concentración para que el cortisol no nos invada nuestro cerebro, nuestra intimidad y mucho menos nuestra interacción con la persona a la cual decidimos amarla.

3) El estrés puede hacer que cuestionemos nuestras relaciones

Hay que reconocerlo. Cuando estamos bajo estrés no somos, precisamente, las personas más agradables del mundo. Tenemos que tener cuidado, porque si una mala actitud se prolonga, podemos generar que nuestra pareja cuestione su relación con nosotros.

O quizás en el caso de las mujeres se sientan lamentablemente incomprendidas y dejadas de lado, situaciones en las que las mujeres son bastante vulnerables a la hora de intimar con su pareja, sea por sus pruritos, su educación de generaciones pasadas, su vergüenza que nunca la pudo superar o directamente su autoestima baja que la lleva a estar insegura por eso debemos mantenernos en una situación donde la relajación y la concentración la llevaría a disfrutar de su sexualidad.

4) El estrés puede llevar a que aumentemos la ingesta de alcohol, lo que a su vez lleva a mal sexo

Lamentablemente muchas personas, mujeres u hombres, utilizan el alcohol para escapar de situaciones en las que se encuentran inmersas. Pero no estamos hablando de una copa de vino, o de un trago tomado en un boliche bailable o de una bebida con muy bajo grado de alcohol.

Estamos hablando de excesos similares que lo realizan cuando se ven libres y con las situaciones acordes (boliches) para realizar una ingesta inapropiada de alcohol, o del tipo de hábito que llegamos a esconder. Si bien, los hombres pueden tener problemas en mantener erecciones cuando están ebrios, las mujeres se enfrentan a otro problema.

El alcohol nos deshidrata, por lo que la lubricación se convierte en un proceso mucho más complejo, lo que genera que el sexo sea más doloroso. Esto conlleva a que el placer durante la experiencia sexual se esfume, y para qué hablar de orgasmos, pasa a ser un estadío no consumado por el exceso de alcohol.

Si bien muchos hombres buscan ese proceso transitorio y efímero de euforia que puede brindarles el alcohol, pero de lo que no son conscientes es que el alcohol en exceso es una sustancia depresora que lo único que permite es un estado de un breve tiempo que “crees” poder manejar tus impulsos y concretar todo lo que deseas, en un mismo sentido le ocurre a la mujer y para hacer una analogía, pero en un estado corporal y mentalmente sano nos ocurre algo similar cuando los problemas cotidianos de nuestra crítica economía bloquea por completo nuestra libido y no nos permite disfrutar del placer de la sexualidad con nuestra pareja.

5) El estrés puede provocar un impacto en La fertilidad y en el ciclo menstrual

El estrés genera reacciones en nuestra glándula pituitaria, que controla la tiroides y los ovarios. Si los ovarios no funcionan bien, el ciclo menstrual se ve afectado, por lo que los períodos se vuelven irregulares, e incluso podrían las mujeres dejar de menstruar.

 
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